Abrir menú principal

Por Beatriz Cascos, Directora de Innovación de Fundameco

Hoy quiero hablar de ella, de la discapacidad, aquella a la que le ponemos dueños, cuando en realidad no es de nadie….es el resultado de una sociedad inmadura aún, tratando de aprender:

Creo que si yo fuese una persona ciega, le pediría a los demás que me describiesen qué aspecto tienen algunas cosas, que yo no pudiera tocar. Yo podría compartirles cómo aparecen en mi imaginación en función de sus sonidos, sus texturas, sus formas y lo más precioso de todo; es cómo esas mismas cosas aparecen a través de mí, de manera diferente.

Podría enseñarles, a mirar de otra manera.

Si fuera una persona sorda, tal vez pediría a mis cercanos, que me describiesen con palabras, cómo suena cada objeto o persona en movimiento; cada sonido en la calle, cada lenguaje de un animal, una canción, o la estridencia de una tetera avisando que ya está en su punto. Yo podría mostrar mi convivencia con el silencio,cómo a través de mis ojos; veo el latido de cada corazón, cómo desde las vibraciones compongo melodías átonas, que armonizan de otra manera mi bien estar.

Si fuera una persona con autismo, me cuestionaría cómo mi entorno se relaciona tantas horas, a tanta intensidad sin acabar exhaustos. Desde mi mundo que recibe los estímulos a diferente voltaje; cómo puede el mundo “de a fuera” traspasarme, y lo devuelvo traducido de manera transparente.

Le pediría a mi entorno, que entren “de puntillas” en este cuarto maravilloso de mi mente, que comprende las cosas a su modo, sin dejarlas indiferentes.

Si fuese una persona con síndrome de Down, me cuestionaría el funcionamiento de algunas cosas; que sería perfectamente capaz de entender; pero me asombraría cómo las demás personas me observan con una mirada empobrecida: si esta realidad fuese cierta, desde una lente opaca, cuánto de mi mundo se evapora, perdiendo todos, la posibilidad de aprender. Creo que podría mostrar a mi entorno,  mi capacidad para filtrar la realidad, a modo que las cosas importantes reluzcan y se conviertan en la base de todo lo que juntos podemos construir.

Podría mostrar cómo recuperar la atención en las pequeñas cosas significativas, y resignificarlas, juntos….desde el tú y el yo.

Si fuese una persona usuaria de silla de ruedas, o con alguna condición de movilidad, pediría a mi entorno que me escuchasen; en lugar de que me describieran qué siente uno al tener la autonomía completa e integral para ir de un lugar a otro, la magia de poder ejecutar los deseos a tiempo real, y simplemente ir…venir….correr, saltar….que me escucharan a mí, para recordárselo yo…..recordarles que somos almas, experimentando un mundo físico de formas diferentes.

Si fuese persona, me acercaría a cada ser vivo de mi planeta, con la dulzura y asombro, de estar frente a seres únicos que comparten su existencia conmigo.

¡Uy! ¡Qué despiste!

Si eso somos todos, personas únicas que comparten su existencia y esencia en el mismo mundo físico pero de diferentes formas…..entonces mejor me olvido del “si fuera o fuese”, y te miro, a ti, ser humano, como lo más asombroso que puedo descubrir, alguien que puede enseñarme a experimentar este plano físico, de maneras únicas que yo no soy capaz de percibir…..

 

 

Leave Comment

Ir de regreso al inicio